GU BARCELONA 
LA NUEVA GUB YA NO ES LA GUB QUE TÚ CONOCISTE 
SPOILER: BARCELONA TAMPOCO, Y EL AYUNTAMIENTO AÚN NO SE HA ENTERADO, O NO QUIERE ENTERARSE.  
 
Compañeros y compañeras, tras la firma del nuevo convenio y después de un nuevo análisis del borrador actualmente disponible, en SIP-FEPOL consideramos hacer una valoración honesta, clara y sin rodeos. Porque la sensación generalizada que recorre hoy la plantilla es evidente: no es que todo siga igual, es que, en muchos aspectos, va a peor.

Muchas de las reclamaciones que durante la negociación se presentaron como lineas rojas irrenunciables, como por ejemplo el reconocimiento de las especialidades dentro de la GUB, a día de hoy han quedado totalmente diluidas. Con el convenio firmado por los sindicatos -CCOO, CSIF y UGT- nos encontramos con que, más allá de las pérdidas que conlleva el texto final, lo único que se ha materializado es exactamente aquello que ya ponía sobre la mesa el propio Ayuntamiento. Objetivamente no hemos conseguido arrancar nada que no estuviese previamente ofrecido o que no estuviese ya encima de la mesa por parte del Ayuntamiento.

El Ayuntamiento proponía un calendario Q3 que exigía una reducción de las horas anuales, en consonancia con las directivas europeas, y el paso del grupo C2 al C1, una reivindicación histórica que, no obstante, situaba a Barcelona simplemente en el nivel mínimo exigible, ya que la ciudad estaba claramente obsoleta en comparación con el resto de administraciones. Por tanto, seamos claros, no estamos ante conquistas sindicales, sino ante la aceptación de una propuesta que ya venía definida por la Administración.

No se ha recuperado la paga extra de abril en su concepción original. Todo continúa vinculado a la productividad, pero incluso en peores condiciones, ya que este complemento deja de depender del rendimiento individual para convertirse en un mecanismo de control colectivo. No hablamos de gratificar o de reconocer el trabajo en fin de semana como un trabajo penoso y con mayor coste personal, sino de crear un sistema que se acerca peligrosamente a la punición por la no presencia. Todo en conjunto digno del estajanovismo de la Unión Soviética.

En cuanto a los fines de semana, a algunos se les había llenado la boca pidiendo 400€ por fin de semana trabajado. El resultado final ha sido de 150€ brutos, con la promesa de que, si todo el colectivo cumple y asiste a su puesto de trabajo, quizá añadan otros 50 “eurillos”… ¡Y no faltes ni un día de los dos! Este planteamiento no solo está muy lejos de lo solicitado, sino que resulta claramente insuficiente y hasta ofensivo para un colectivo sometido a una presión operativa constante.

Desde SIP-FEPOL publicaremos un primer análisis provisional del convenio con la prudencia que nos caracteriza y que exige estar a la espera de la aprobación definitiva del texto en el Pleno Municipal. No obstante, el escenario que ya se dibuja con este primer borrador es preocupante. Se han satisfecho prácticamente todas las voluntades del Ayuntamiento y muy pocas de la GUB.

La reducción de horas anuales, necesaria para encajar el Q3, facilita enormemente la gestión administrativa del Ayuntamiento y, en la práctica, liquida el sistema de horas extraordinarias. Todo ello en un contexto económico marcado por una inflación desbocada, una pérdida evidente de poder adquisitivo y un incremento inasumible del coste de vida, especialmente en los alimentos y, sobre todo, en el precio desorbitado y disparatado de la vivienda. Hoy, un agente de la GUB salido del ISPC, con su salario no puede permitirse vivir en la ciudad en la que sirve y protege. El trabajador municipal está siendo expulsado de Barcelona mientras el Ayuntamiento considera que no es necesario subir el sueldo a sus policías.

Hasta ahora, la ausencia de una subida salarial general podía paliarse, en parte, mediante la realización de horas extraordinarias. Un agente podía matarse a trabajar y llegar a realizar hasta 60 horas extras mensuales y, en periodos críticos como los meses de verano, incluso 80 horas. Esto permitía alcanzar entre 720 y 760 horas extraordinarias anuales. Con el nuevo convenio, ese máximo se reduce a 350 horas al año, menos de la mitad, y además, sometidas a unos mecanismos rígidos, restrictivos y altamente burocratizados que dificultan incluso la realización de horas puntuales. En la práctica, las horas extras en la Guardia Urbana de Barcelona han quedado enterradas.

Todo ello sin una subida salarial general y sin reconocimiento de las especialidades, a pesar de que la realidad operativa es incuestionable y cada vez más compleja.

Señores y señoras del Ayto. de Barcelona, la ciudad a la que ustedes sirven no es la misma ciudad que a ustedes los vio crecer. La realidad criminal ha cambiado porque ha cambiado la demografía, porque han cambiado las dinámicas sociales y porque ha cambiado el mundo. Y cuando cambia el mundo, cambia inevitablemente la delincuencia. En resumen, Barcelona ya no es la misma porque Cataluña no es la misma y porque España ya no es la misma.

Hoy ya no nos enfrentamos a una amenaza terrorista puntual, excepcional o coyuntural. Nos enfrentamos a una amenaza terrorista sostenida en el tiempo. Bolardos, vallas de seguridad, controles permanentes, presencia de del ejército en puntos turísticos de muchas ciudades europeas, mercados navideños blindados… Forma parte del escenario cotidiano que cualquier gran ciudad europea y Barcelona no es una excepción. No es que exista una amenaza terrorista, es que vivimos instalados en ella.

Al mismo tiempo, la delincuencia ha evolucionado. La delincuencia está ahora más profesionalizada, más organizada, más interconectada y más globalizada, exactamente igual que el resto de ámbitos de la vida. Vivimos en un mundo más conectado, más interdependiente y más global, y la delincuencia no es más que el reflejo directo de esa sociedad. Pretender combatir una delincuencia del siglo XXI con un modelo y herramientas del siglo pasado es una irresponsabilidad.

Barcelona, además, no es una ciudad cualquiera. Es la segunda ciudad más grande del Estado y la que presenta una realidad criminal más compleja, tanto en términos absolutos como relativos. Nos enfrentamos a fenómenos criminales que hace años simplemente no existían o no tenían la dimensión actual. Nos enfrentamos a realidades que ya no pueden abordarse con los mismos medios la misma formación ni con el mismo reconocimiento profesional de antes.

Porque si la sociedad ha cambiado y la delincuencia ha cambiado, los medios y la policía deben adaptarse necesariamente a ese cambio. La Guardia Urbana necesita un modelo policial actualizado, coherente con la realidad criminal que afrontamos cada día. Ese modelo no empieza por grandes debates teóricos ni por discusiones político-criminales abstractas, sino por algo mucho más básico y mucho más honesto: El RECONOCIMIENTO PROFESIONAL y ECONÓMICO de quienes sostienen un servicio público esencial como es la seguridad en esta ciudad.

POR LOS POLICÍAS, CON LOS POLICÍAS


UNITAT
SERVEI
RESPECTE


DIRECCIÓN DE SIP-FEPOL DE LA SECCIÓN DE LA GUARDIA URBANA DE BARCELONA   
DATA:27 de Desembre de 2025
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